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El vigésimo (20) Capítulo General de las Religiosas del Sagrado Corazón de María se abrió el miércoles 27 de junio de 2001. Plática de Apertura "Les doy a todas la bienvenida con las palabras del himno que acabamos de cantar: que todas tenham Vida- que todas tengan Vida! Que nuestro encuentro en este capítulo sea una fuente de vida para cada una de nosotras y para todos los que dependen de nosotras en este nuevo milenario. "Estamos rodeadas por símbolos de vida, en las palabras y la música, como en el himno, en el arte que nos rodea, en el agua corriente que se quedará con nosotras, recordándonos el don constante de la vida que nos viene de Dios, en el logo que acompañó nuestra preparación y que estará con nosotras durante este capítulo. En esta sala existen sobre todo la vida y la energía, la potente energía de las mujeres, de las culturas diferentes, de todas edades, con este mismo carismo y deseo de dar vida. ¿Cómo utilisaremos esta energía y la canalisaremos para que nos lleve hacia el futuro?…" Catherine terminó su plática invitándonos a tomar unos momentos de reflexión mirando una magnífica presentación de rostros y manos de mujeres de culturas diferentes: mujeres enviadas para ser una presencia viva de Dios, de ternura y de misericordia en nuestro mundo herido. La Fuente
En la parte alta de la sala del capítulo, hay una fuentecita con agua corriente. Se les había pedido a las delegadas de cada provincias traer unas piedrecitas para edificar la fuente.
Todas las hermanas presentes, miembros del capítulo y staff, bendicieron el agua, señal de la Vida fértil y abundante de Dios, rezando para saber compartirla y recibir de ella la fuerza para tomar riesgos. Mientras se leían las palabras de Esequiel, ¨les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo¨, Catherine, Rosinha, Marianne y Verónica asperjaron a todas las hermanas. Después, se llamó a cada grupo - el Consejo General, las Delegaciones de las Provincias, las Facilitadoras y el staff - para recibir una taza de agua, ¨señal de los torrentes de vida que se derraman de cada una de ustedes para todo el Instituto, para el Universo entero. Entonces, cada una fue bendecida con las palabras de Gailhac, ¨Que Dios, quien es la bondad misma, las bendiga y las colme de gracias.¨
El Compartir de la Pared A cada provincia se le dio un espacio, sea en los corredores o en la sala común, para establecer la pared del compartir. Esta pared está llena de fotos - de hermanas, de comunidades, de ministerios, de desafíos - que ilustran cómo y de que manera las provincias han respondido a la llamada del Capítulo General de 1995. Los Reportes de las Provincias Planearon varios reportes para la primera semana del Capítulo para que los miembros del capítulo puedan conocer las provincias y el Instituto entero. Por la tarde, las provincias americanas del oeste y del este presentaron sus reportes en la sala capitular. La provincia americana del oeste habló de la conclusión de su capítulo provincial que estimula la comunicación tecnológica al servicio de la unidad. Presentó una vista general del propósito y del contenido de la web interprovincial del este y del oeste de los Estados Unidos. También explicó las etapas que siguió la provincia para ayudar a todas las hermanas para que se sientan confortables sirviéndose del ordenador y del correo electrónico. La Provincia americana del este habló de cinco cosas empezadas desde el último Capítulo General: un centro de servicio social que atiende sobre todo la populación de imigrantes en Sleepy Hollow, New York; el esfuerzo de volverse a poner en contacto con las hermanas que nos dejaron y con nuestras antiguas alumnas; el trabajo con los refugiados a través del Centro Astalli en Roma, Italia; el trabajo de equipo que investigó el uso de las propriedades, incluso la casa de retiro en Tarrytown, New York; y las conclusiones del capítulo provincial hacia la ayuda monetaria a los ministerios, al servicio directo del materialmente pobre, y el habilitar a la mujer.
Al concluír estas presentaciones, todas procedieron hacia la pared del compartir en el corredor. Utilisando las fotos en la pared, las delegadas de la provincia americana del este nos demostraron las diferentes posibilidades que existen en la provincia, una provincia de hermanas de varias nacionalidades diferentes. Las hermanas de la provincia sirven en muchos países como "Edificadoras del Espíritud Comunitario" en parroquias, como capellanes en hospitales y universidades o directoras de retiro; como "Edificadoras de Justicia" como abogadas sirviendo al pobre y a los emigrantes, aconsejando cambios, proveyendo servicios sociales; y como "Edificadoras del Futuro" en escuelas primarias y secundarias, en colegios y universidades. Las delegadas de la Provincia Americana del oeste hablaron de los medios utilizados por la provincia para responder a los mandatos del Capítulo General de 1995 acerca de la cualidad de la vida comunitaria, de la vida nueva en el Instituto, y de la transformación de las relaciones mutuales. La realidad multicultural de la provincia es muy importante. Se comprueba esto por el hecho que incluyen en el concilio provincial hermanas de México y de los Estados Unidos y que en el programa de la formación hay una directora de formación y una directora de vocaciones en ambos países. La provincia ha trabajado para transformar las relaciones a todos los niveles. Al nivel mundial, Verónica Brand, Rosa de Lima Pereira y Marjorie Keenan (PAE) fueron invitadas a hablar de la deuda mundial en una conferencia de la Archidiócesis y en un encuentro provincial. Hay un conocimiento creciente de nuestra relación con la tierra y de la necesidad de una espiritualidad ecológica. En México, una de nuestras hermanas tiene su doctorado en medicina alternativa y en los Estados Unidos, otra hermana trabaja con gente interesada en una casa de retiro para que desarollen una actitud de respeto y de mayordomía de la tierra.
Al final del día, el Cardinal Etchegaray celebró la liturgía. Nos echó un desafío diciéndonos que "las religiosas son la memoria del pueblo de Dios" y que, en este principio de Capítulo, tendríamos que arriesgarnos, como lo hizo el Padre Gailhac en sus días, a ser fundadoras de la vida religiosa hoy día.
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