Declaración de la Unión
Internacional de Superioras Generales (UISG)
participantes en la Reunión Plenaria
Ratificada por la Asamblea de Delegadas
Roma 13 de mayo 2001
Nosotras, casi 800 mujeres lideres de un millón de miembros
de Congregaciones Religiosas esparcidas en todo el mundo,
reflexionando sobre el tema
Religiosas: Muchas Culturas, un solo Corazón:
Enviadas a ser una presencia viva de la ternura y misericordia de
Dios
en nuestro mundo herido
públicamente declaramos nuestra determinación
de trabajaren solidaridad unas con tras
dentro de nuestras comunidades religiosas y en los países donde estamos
establecidas
para denunciar insistentemente y a todos los niveles
el abuso y la explotación sexual de mujeres y niños
prestando una atención particular
al tráfico de mujeresque
se ha convertido en un negocio lucrativo multinacional.
Basándonos en nuestra larga tradición de educadorascontinuaremos
promoviendo la educación y formación de la mujer
dentro y fuera de nuestras organizaciones
dedicando personal y recursos económicos
para asegurar el desarrollo integral de la mujer en todas las etapas
de la vida
capacitándola para que pueda desarrollar una fuerza interior y el
aprecio de los dones
concedidos por Dios para promover y mejorar la calidad de vida.
Como mujeres comprometidas en defender los derechos humanos
declaramos, una vez más, nuestra solidaridad con los países más
pobres
y afirmamos nuestra resolución de trabajar para la supresión de la
Deuda Externa.
Como mujeres que se oponen a la perpetuidad de los conflictos y
violencia
expresamos nuestro compromiso en la creación
de una cultura de paz en vez de guerra
y dirigimos una llamada a los jefes de gobiernos
y a las organizaciones multinacionales
para que pongan fin a la venta y compra de armas
Sensibles a los ataques que sufre la Madre Tierra
actuaremos cuando y en donde sea posible
para acabar con el comportamiento destructivo
que causa el calientamiento del globo y el cambio de climay
amenaza todas formas de vida en nuestro planeta.
Nos comprometemos a poner en práctica estas resoluciones
por medio de un trabajo en red entre nosotras y con otras organizaciones
que tienen opciones parecidas dentro de las Iglesias y de la sociedad.
Atentas al clamor que se levanta, con una sola voz, desde muchas culturas
responderemos como mujeres, discípulas de Jesucristo
viendo el mundo con los ojos del corazón,
y con la compasión de un Dios que es Amor.