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Reflexiones inspiradas de
la Litanía en Honor del ¿Saben ustedes quién es el Padre Gailhac ? El Padre Gailhac es el Fundador de mi Congregación religiosa, las RSCM.
Muy joven, Gailhac aprendió de sus padres a ser atento a las necesidades de los demás. También la conducta de su párroco, el Padre Martín, lo había inspirado. El niño había sido testigo de su vida ejemplar, de su integridad, de su visión evangélica, de su fe profunda, de su celo y amor por la Iglesia. El corazón de Gailhac estaba entusiasmado. El 7 de octubre de 1821, los Señores Gailhac acompañaron a su hijo al Seminario en donde Jean entró a un momento importante de su vida. A los 18 años, ya tenía una formación académica excelente, una vida espiritual profunda y una fuerte determinación para prepararse a ser un buen sacerdote. Gailhac utilisaba sus momentos libres para visitar los enfermos y los prisioneros y para ayudar a los sacerdotes de las parroquias de Montpellier. Entre las enfermedades que veía él en el hospital, encontró sobre todo las que causaba la prostitución. Gailhac era muy sensible a la situación marginal en la que vivían esas mujeres... se dio cuenta que eran víctimas del contexto social y esto lo conmovió y lo llenó de compasión. En 1834, estableció el Buen Pastor para que sirviera de refugio a las prostitutas. Poco después, extendió su apostolado a los niños abandonados. Tuvo esta idea cuando una mujer, con un recién nacido en los brazos, tocó a su puerta, puso el niñito en el suelo y desapareció. Gailhac reconoció varias señales, rezó, meditó, y reflexionó hasta ver con claridad la voluntad y el momento escogidos por Dios.
El Padre Gailhac tenía un amigo de toda la vida: Eugène Cure. Eugène y Appolonie Pélissier estaban casados y ambos ayudaban con generosidad las numerosas obras del Padre Gailhac. El matrimonio no tenía hijos y habían decidido que si uno de los dos se moría, el otro dedicaría todas sus fuerzas y su fortuna a las obras del Padre Gailhac. Cuando se murió Eugène en 1848, su viuda Appolonie se ofreció con su fortuna considerable para ayudar a la fundación de la comunidad religiosa a lacual el Padre Gailhac pensaba desde hacía mucho tiempo. Porque Gailhac tenía una devoción profunda hacia la Madre de Dios y porque su divisa personal era : Todo para Jesús por María, Gailhac consagr esta obra nueva al Sagrado Corazón de María. Así es como empezaron las Religiosas del Sagrado Corazón de María en 1849. La Madre St. Jean era la co-fundadora y la Superiora General. La pequeña comunidad, que contaba cinco mujeres, pusieron todas sus fuerzas y sus energías apostólicas en las obras de Celo en Béziers, la cuna de nuestro Instituto. Muy pronto, un espíritu misionario inspirado por Gailhac, y ahora por la Madre St. Jean Cure Pélissier, era de buscar obras más allá de la Casa Madre para abrir apostolados semejantes. En 1868, el deseo de expansión se había vuelto urgente. El Padre Gailhac visitaba las hermanas en sus diferentes lugares en la Casa Madre. Escribía numerosas cartas y así guardaba el contacto con las hermanas enviadas a Irlanda, al Portugal, a Inglaterra y a los Estados Unidos. Cada año visitaba una de las comunidades al extranjero, excepto a los Estados Unidos en donde nunca lograría ir. La Madre St. Jean trabajaba con el Padre Gailhac y ella gobernó el Instituto hasta su muerte en marzo 1869. El Padre Gailhac murió el 25 de enero de 1890 a la edad de 88 años. La primera lectura de hoy es la carta de San Pablo a Tito. Es una llamada a respetar y a obedecer las leyes y los que detienen la autoridad. Es también una llamada a los líderes de ser honrados, corteces, sensibles y buenos hacia todos. El Evangelio nos habla de compasión, de bondad y de agradecimiento por los favores recibidos. Al ejemplo de Cristo, Gailhac era sensible hacia los demás. Era un hombre bueno y fuerte, un hombre compasivo. Cuidaba a los enfermos y ayudaba a los pobres. Se esforzaba de aliviar a los marginales y a las mujeres rechazadas por la sociedad. Por esto, Gailhac sufrió acusaciones injustas. Estaba siempre pendiente de la llamada de Dios. Era un sacerdote íntegro y fiel, un hombre de valor. Gailhac trabajó para la liberación de todos los oprimidos, dando su propia vida para que todos tengan vida. Un hombre sin fronteras, Gailhac supo contestar las necesidades de su tiempo. Su mente, constantemente dirigida hacia Dios, vivió con el intenso deseo de hacer conocer y amar a Dios. Pidamos al Fundador de las Religiosas del Sagrado Corazón de María de interceder por nosotros. Roguemos al Señor que nos conceda el valor y la generosidad de contestar a su llamada por la intercesión de su Espíritu Santo y recemos para que cada uno de nosotros haga una diferencia en el mundo en el cual vivimos. AMEN |
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by Antoine Marie Baurier, RSHM, |
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